“Qué cara de honesto” suele ser la frase
disparada por quienes estén familiarizados con los manejos políticos, y no son
pocas las personas que abren signos de interrogación ante el enunciado VOTE POR
MÍ.
Colores saturados,
Photoshop, paisajes paradisíacos, leyendas que hacen eco de una utopía social,
diseño gráfico, suelen ser algunos de los muchos recursos utilizados por los
agentes publicitarios a la hora de configurar una imagen heroica o prometeica
de sus candidatos. En la era de la sociedad de la imagen, las imágenes son
revestidas con valores y cobran una segunda significación, que supera el ícono
gráfico para cargar consigo principios y mensajes morales.
Para ejemplificar, vemos cómo el Photoshop recorta
los contornos de esta fotografía y la coloca detrás de un color estridente para
llamar la atención del público. Ayuda en este caso la utilización de un recurso
básico de la informática, como es el globo de pensamiento; colabora para que lo
irreal se vuelva palpable y para que el candidato luzca en actividad; de esta
manera, transmite al receptor la sensación de que él está ocupándose de sus
problemas.
La
utilización del diseño gráfico en lo que respecta a representaciones de índole
político ha aumentado en los últimos veinte años, pero bien podríamos trazar
una línea artística que ha venido relacionando temáticas ajenas al arte con
técnicas eminentemente artísticas. De esta forma, la novedad no figura como un
quiebre en la historia de la propaganda política, sino que responde a una
evolución paulatina.
En este caso, la
fotografía retocada de Barack Obama construye una imagen que raya lo épico.
Sumado a la leyenda PROGRESS, la imagen compra al espectador con la gama de
colores, la postura contemplativa y artística del presidente y la
simplificación de los rasgos mediante técnicas de Photoshop. De esta manera, el
receptor ve configurarse ante sí la imagen de una especie de superhéroe, y se
logra influir en él apelando a sus más elementales resortes emocionales.
En
este caso, nuevamente la estridencia del color llama poderosamente la atención.
Esta vez se ha priorizado la leyenda por sobre la imagen, que equilibra el
cuadro desde el margen derecho. Podemos ver el cabello del candidato recortado
de manera artificial y poco creíble, con lo cual notamos el toque de Photoshop.
El verde de fondo otorga al contenido una atmósfera de tranquilidad y de paz, y
el cuadro toma aires de cierta confidencia si sumamos la sonrisa de Pino
Solanas. La tranquilidad que transmite el color verde impacta positivamente en
el receptor, y colabora para relacionar al candidato con una sensación de paz y
confianza.
Como se ha
pretendido demostrar nuevamente, el Photoshop es una herramienta (¿arma?)
utilizada para muy diversos propósitos. Sin embargo, no sólo el avance de este
maravilloso programa ha sido el responsable de estos anuncios. Los
conocimientos de Psicología y Teoría del Color
han colaborado enormemente con este tipo de construcciones. Según un sondeo realizado
por este blog, la mayoría de las
personas se deja influir por la propaganda política (gráfica, telefónica y
campañas electorales). Sin embargo, se ha demostrado que de manera inconsciente
todas las personas relacionan la imagen que reciben del exterior con datos internos
referidos al status y a la fiabilidad del candidato. Quizá de esta manera
manipulen la capacidad de elegir libremente del votante con fines políticos.
Los medios usan y abusan de este recurso, y la pregunta obligada es ¿cuál es el
límite? ¿hasta dónde se permite la influencia de este tipo de tecnologías sobre
la libertad del ser humano? ¿alcanzan la llamada alfabetización tecnolígica y
la conscientización de este tipo de manejos para revertirlos y detenerlos?



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