miércoles, 17 de abril de 2013

Photoshop: Uso y abuso


 
Se afinan cinturas y se alargan cuellos, se agrandan los ojos, se aclaran las pieles, se perfilan las narices, se borran manchas y lunares indeseables, y se eliminan arrugas: las revistas de modas están plagadas de figuras corporales que rayan con la perfección. Más que con seres humanos reales, nos encontramos con modernos Apolos y  Venus.

Si bien en ocasiones el exceso en el uso de las herramientas del Photoshop  puede tener resultados desafortunados y dar lugar a imágenes de cuerpos francamente inverosímiles, por lo general la destreza de los diseñadores gráficos consigue que los retoques pasen inadvertidos y que juzguemos “real” la belleza de las figuras que aparecen impresas en las páginas de diarios, revistas y afiches publicitarios.

Nadie puede negar que el resultado sea armonioso, ¿pero hasta qué punto es saludable? Hay que tener en cuenta de que ya no se trata, como en el ejemplo del post anterior, de hacer más apetecible un producto a la vista del consumidor, sino que en este caso está en juego el ideal de belleza y las aspiraciones estéticas de nuestra sociedad. Ya no se trata de hacer apetecible una fotografía de comida, sino de modificar la figura humana para acercarla un paso más a la perfección, por imposible que sea imitarla en la práctica.

Queda pendiente determinar hasta qué punto nos acostumbramos a ver imágenes de mujeres perfectas, con medidas que no se condicen con la realidad, y a la que millones de mujeres ponen como modelos idóneos. ¿De qué manera nos acostumbran las alteraciones hechas con Photoshop a mirar hacia modelos imposibles? ¿Qué ocurre cuando se supera la barrera del retoque, y se pasa al exceso? ¿En qué medida es responsable el retoque publicitario de manipular y condicionar nuestras concepciones?


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