Con
los avances tecnológicos de las últimas décadas, y la proliferación de valores
y tendencias como el capitalismo, la producción masiva, la globalización y la
conexión de todos los rincones del mundo
gracias al aporte de la tecnología, se ha generado en el mercado una
competencia feroz que obliga a todo vendedor/productor a recurrir a diferentes
estrategias para conseguir que sus productos o servicios tengan éxito. La
publicidad juega en este sentido un rol esencial.
Enormes
paneles y gigantografías plagan las calles y avenidas, la televisión emite decenas de imágenes por segundo y hasta para ver un video en internet hay que
aguardar a que finalice la publicidad. En definitiva, las imágenes nos
bombardean constantemente. Paralelamente al desarrollo de la economía actual, se
gestó en el seno de esta nueva sociedad postmoderna la forma de vender productos
y servicios que responden a una estética y valores particulares.
La comunicación
publicitaria viene a ocupar a este respecto su lugar desde la década del 60 de
manera profesional, pero el siglo XVIII ya anticipó la importancia de la
difusión y la promoción de los productos masivos que se estaban gestando.
Paulatinamente se fue tomando conciencia de que existía una nueva política de
venta, y la masividad del producto exigía nuevas estrategias de mercadeo
adaptadas a esta nueva situación económico-social. Las nuevas tecnologías
llegan en esta instancia para ayudar a la difusión de estos productos. No sólo
colaboraron con estos fines en cuanto al soporte (mass media), sino que también
aportaron las nuevas herramientas de edición de fotografías, y la sociedad de
la imagen nació de esta revolución. La llegada del siglo XXI ha trocado la concepción
de la imagen que teníamos: la imagen hoy es el primer contacto, y como tal, sus
productores tienen la mirada puesta en ella. Hoy, más que en ningún otro momento de la historia, "una imagen vale más que mil palabras".
El planteo y la cuestión que nos interesa discutir en este blog son: ¿qué papel
cumplen estas nuevas tecnologías? ¿Benefician, perjudican? ¿Cuál es el límite
de su uso? ¿qué modelo estético y de perfección se nos impone desde lo visual? ¿cómo actúa esto sobre el imaginario colectivo? ¿En qué sentido pueden llegar a ser peligrosas? ¿En qué punto se
cruza la línea entre publicidad y manipulación?

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